Con dos torres de 18 niveles y más de 2,000 habitaciones proyectadas, el desarrollo rompe con el modelo turístico que durante décadas caracterizó a Punta Cana y Bávaro: hoteles de baja altura, amplias áreas verdes, paisajes abiertos y una imagen dominada por la naturaleza.
La construcción ha reavivado el debate sobre el futuro urbanístico del destino. Mientras algunos consideran que este tipo de proyectos representan crecimiento, modernización y un mejor aprovechamiento del suelo, otros advierten que podrían abrir la puerta a nuevas edificaciones de gran altura que transformen para siempre la identidad visual que hizo famoso a Punta Cana en todo el mundo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario