El artista urbano Manuel Nova "Sujeto ,oro 24" anunció su intención de aspirar a diputado por la Circunscripción 1 de Santo Domingo Este bajo la bandera del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) con miras al proceso electoral de 2028.
Más allá del anuncio y del impacto que genera ver a una figura del entretenimiento entrar a la política, el hecho abre una discusión más profunda: ¿estamos ante una propuesta política o ante otra señal del desgaste de la política tradicional?
El discurso utilizado por el aspirante se apoya en una fórmula conocida: presentarse como alguien ajeno al sistema, denunciar problemas históricos —apagones, inseguridad y falta de oportunidades— y proyectarse como voz directa del ciudadano inconforme.
Pero aquí aparece la pregunta importante: señalar problemas no es lo mismo que gobernar ni legislar.
La política dominicana, como en otros países, ha comenzado a abrir espacios a figuras con alto nivel de reconocimiento público. El fenómeno no es nuevo. La fama ofrece algo que muchos políticos tradicionales tardan años en construir: atención.
Sin embargo, la atención no reemplaza propuestas, equipos técnicos ni capacidad legislativa.
También sería un error descartar automáticamente a cualquier figura pública que decida entrar a la política. La democracia permite que cualquier ciudadano que cumpla los requisitos participe. El verdadero filtro debería ser otro: ideas, trayectoria, preparación y capacidad de convertir consignas en soluciones.
“El relajo se acabó” funciona como consigna. Pero en política, las consignas son el inicio de una conversación, no su conclusión.
De aquí a 2028 quedará por ver si esta candidatura se convierte en un movimiento con contenido o si termina siendo otro episodio del creciente cruce entre entretenimiento, redes sociales y poder político.
Porque al final, la pregunta no es quién viene de la música.
La pregunta es: ¿qué propone realmente?

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