Por Frank Sánchez .de mirador Web.
Mirador Web – La noticia detrás de la noticia
El proyecto Hostos, que plantea generar energía en la República Dominicana para exportarla a Puerto Rico mediante un cable submarino, ha despertado entusiasmo institucional, pero también preguntas legítimas que van más allá de la cifra de dos mil quinientos millones de dólares anunciada como inversión.
La primera es obvia:
¿por qué producir energía en San Pedro de Macorís y no en Puerto Rico, que es quien la necesita?
La razón real: costos, regulación y resistencia social
Puerto Rico enfrenta tres obstáculos que la República Dominicana no presenta en igual magnitud:
Primero, los altos costos de construcción y operación.
La mano de obra, los seguros, los permisos ambientales y la litigiosidad en Puerto Rico encarecen cualquier planta de gran escala.
Segundo, la regulación ambiental y la oposición comunitaria.
En la isla vecina, proyectos energéticos suelen enfrentar años de demandas, protestas y retrasos. En territorio dominicano, los procesos suelen ser más rápidos y flexibles.
Tercero, la conveniencia geopolítica y contractual.
Producir en la República Dominicana permite vender energía como exportación privada, sin cargar con la presión política interna que tendría una planta construida en suelo puertorriqueño.
En otras palabras:
👉 Es más barato, más rápido y menos conflictivo producir en San Pedro de Macorís que en Puerto Rico.
¿Qué gana San Pedro de Macorís?
Los beneficios existen, pero no son automáticos ni garantizados:
Empleos directos e indirectos, sobre todo en la fase de construcción.
Ingresos fiscales y tasas locales, si los contratos no incluyen exenciones excesivas.
Mejora parcial de infraestructura eléctrica e industrial.
Posicionamiento estratégico como nodo energético regional.
⚠️ El riesgo:
Que San Pedro cargue con la planta, el impacto ambiental y la presión social, mientras la mayor parte de la energía producida se exporta fuera del país.
Los peligros que pocos están mencionando
Aquí es donde entra la letra pequeña:
🔹 Impacto ambiental
Dependiendo del tipo de planta (gas, térmica u otra), existen riesgos de emisiones, residuos y afectación costera.
El ecosistema marino podría verse afectado por el tendido del cable submarino.
🔹 Vulnerabilidad estratégica
Un cable submarino es una infraestructura crítica: puede sufrir daños por terremotos, huracanes, anclas, sabotaje o fallas técnicas.
🔹 Dependencia asimétrica
La República Dominicana asumiría el riesgo territorial.
Puerto Rico recibiría la energía sin cargar con la planta.
La pregunta de fondo
¿Este proyecto fortalece la soberanía energética dominicana
o convierte parte del territorio en una plataforma de producción para terceros, con beneficios limitados para la población local?
La inversión impresiona.
El discurso seduce.
Pero el verdadero balance solo se conocerá cuando se hagan públicos los contratos, las exenciones y las obligaciones ambientales.
Ahí está la noticia detrás de la noticia.
Suscríbete a Mirador Web
Donde el dato no se repite: se interpreta.


No hay comentarios:
Publicar un comentario