La noticia detrás de la noticia
El retiro de casetas instaladas de manera irregular en San Pedro de Macorís no es solo un operativo municipal más: es una señal política y administrativa sobre qué modelo de ciudad se quiere construir y, sobre todo, qué prácticas dejaron de ser tolerables.
Durante años, la ocupación informal de aceras y espacios públicos se normalizó bajo la lógica de la “necesidad”, pero esa permisividad tuvo un costo claro: peatones desplazados, tránsito caótico, deterioro del ornato y una ciudad cada vez menos caminable. El operativo encabezado por los departamentos de Espacios Públicos, Tránsito y la Policía Municipal apunta directamente a corregir esa inercia.
Por instrucciones del alcalde Raymundo Ortiz, la Alcaldía envía un mensaje claro: el espacio público no es tierra de nadie. Recuperarlo implica orden, seguridad y también una mejora directa en la imagen urbana, un factor que incide en inversión, turismo local y calidad de vida.
Sin embargo, el fondo del asunto va más allá del retiro físico de casetas. El verdadero reto será la coherencia y continuidad. Si la acción se mantiene en el tiempo, sin excepciones selectivas ni retrocesos por presión política o clientelar, San Pedro puede iniciar un proceso real de desarrabalización urbana. Si se queda en operativos esporádicos, el problema reaparecerá con otros nombres y en otras esquinas.
También queda pendiente el equilibrio social: orden no puede significar abandono. La recuperación del espacio público debe ir acompañada de alternativas claras para quienes viven del comercio informal, dentro de un marco regulado, planificado y justo.
En síntesis, la Alcaldía ha dado un paso necesario. Ahora toca demostrar que no es solo una acción de fuerza, sino una política pública sostenida. Ahí se juega la credibilidad del discurso y el futuro del espacio común.
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