Nota resumida y análisis
Una comisión del personal de conserjería del Ministerio de Educación (Minerd), integrada por representantes de varios distritos escolares, realizó una protesta para exigir un aumento salarial. Los trabajadores denunciaron que el llamado “sueldo cebolla” que reciben no les permite cubrir necesidades básicas ni sostener a sus familias.
Actualmente, los conserjes de las escuelas públicas devengan apenas RD$12,741 mensuales, una cifra que consideran totalmente desfasada frente al alto costo de la vida. Además del reajuste salarial, reclamaron mejores condiciones laborales y mayor reconocimiento a la importancia de su trabajo en la higiene y mantenimiento de los centros educativos.
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Hablar del salario de los conserjes escolares es hablar de una contradicción del sistema educativo. Son quienes llegan primero y se van de últimos; quienes limpian aulas, baños y patios antes de que entren estudiantes y profesores, y muchas veces después de que todos se han marchado. Sin embargo, su trabajo es tratado como invisible.
El horario real de un conserje rara vez se limita a una jornada formal. Muchos entran antes de las 7:00 de la mañana, trabajan durante recreos, soportan cargas físicas constantes y, en no pocos casos, se les exige extender la jornada sin pago adicional. A eso se suman traslados largos, gastos en pasajes y, en ocasiones, la compra de insumos de su propio bolsillo cuando la escuela no los tiene.
Con RD$12,741 al mes, el salario no alcanza ni para lo básico:
Alquiler o habitación
Alimentación
Transporte
Medicamentos
Apoyo a hijos o dependientes
El resultado es un ejercicio diario de malabares para subsistir: préstamos informales, trabajos extra los fines de semana, endeudamiento crónico y una vida marcada por la incertidumbre. No es exageración decir que muchos conserjes viven trabajando en escuelas que predican valores y dignidad, mientras ellos mismos sobreviven sin ninguna de las dos.
La pregunta incómoda es esta:
👉 ¿Cómo se puede hablar de calidad educativa cuando quienes garantizan la higiene y el orden de las escuelas viven en condiciones precarias?
No se trata de caridad, sino de justicia laboral. Reconocer el valor del conserje escolar no es un gesto simbólico: es una obligación moral y administrativa. Mientras el Estado no revise seriamente estos salarios, seguirá enviando un mensaje claro y peligroso: que hay trabajadores indispensables… pero desechables.
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