Por Mirador Web ,analizando la noticia
Villa Tapia.– Fue este viernes cuando un tribunal impuso garantía económica de RD$500,000 y firma periódica por seis meses a Víctor Manuel Encarnación, joven acusado de manera preliminar de estar vinculado al abuso de una menor ocurrido en este municipio.
Se recuerda que Encarnación fue detenido luego de que el teléfono celular de una de las víctimas fuera hallado en la vivienda de su madre, hecho que motivó su apresamiento y la apertura formal de la investigación por parte del Ministerio Público.
Durante la audiencia de medida de coerción, la defensa sostuvo que presentó videos que ubican al imputado en un parque, mientras —según la acusación— un hombre enmascarado cometía el abuso en otro lugar y a otra hora, alegando así una coartada verificable que, a su juicio, desmonta la imputación directa.
Un caso mediatizado y polarizado
El caso ha ocupado primeros titulares y ha generado una intensa reacción en redes sociales, donde numerosos administradores de páginas han difundido la fotografía del detenido junto a capturas del presunto agresor enmascarado, provocando una fuerte división de opiniones.
Encarnación, quien se desempeña como entrenador de gimnasio, ha recibido respaldo público. Ayer, decenas de personas marcharon en su apoyo, asegurando sentirse convencidas de su inocencia.
Al mismo tiempo, otros sectores lo consideran culpable, basándose únicamente en la imposición de una fianza, interpretándola erróneamente como una confirmación de responsabilidad penal.
Entonces, ¿por qué hubo coerción si hay una coartada?
Es importante aclarar que la medida de coerción no es una condena, ni implica que el juez haya determinado culpabilidad. En esta etapa del proceso, el tribunal no juzga el fondo del caso, sino que evalúa si existen indicios mínimos para continuar la investigación y si el imputado puede permanecer en libertad sin riesgo de fuga ni obstrucción del proceso.
La garantía económica y la firma periódica funcionan como medidas preventivas, mientras el Ministerio Público:
verifica la autenticidad, continuidad y geolocalización de los videos,
determina cómo llegó el celular de la víctima a la vivienda señalada,
y profundiza en los elementos que dieron origen a la imputación.
Si la coartada resulta sólida y comprobable, el caso podría ser archivado o descartado más adelante. Si no lo es, entonces el proceso continuará hacia una acusación formal.
La noticia detrás de la noticia
Este caso ilustra un problema recurrente: la confusión entre coerción y culpabilidad, amplificada por el juicio paralelo en redes sociales.
Hoy no corresponde celebrar, pero tampoco condenar.
El proceso apenas comienza y tanto el imputado como las víctimas merecen algo que escasea en la plaza pública: debido proceso, rigor investigativo y responsabilidad comunicacional.
La justicia no se mide por “likes”, ni por marchas, ni por fianzas, sino por pruebas verificadas.
Mirador Web seguirá observando.


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