La condena a 20 años de prisión contra Estarling Javier López Abreu, alias “El Viajero”, no es solo el cierre de un caso ocurrido en Jarabacoa en 2022. Es una señal clara de que, aunque tarde, la justicia puede alcanzar incluso a quienes intentan borrarse del mapa.
El imputado no solo cometió un hecho violento que terminó con la vida de Justin Abel Tavárez Durán. También apostó a una vieja fórmula: huir del país y refugiarse en Estados Unidos como vía para evadir las consecuencias. Durante años, esa estrategia funcionó para muchos. Hoy, cada vez menos.
¿Qué cambió?
La cooperación judicial internacional. La extradición ya no es un recurso excepcional, sino una herramienta activa. Casos como este reflejan que los acuerdos entre países están funcionando y que el margen de impunidad se reduce cuando hay voluntad institucional.
Pero hay un ángulo más profundo.
La justicia que tarda… ¿sigue siendo justicia?
El hecho ocurrió en 2022. La condena llega en 2026. Cuatro años después, una familia recibe una respuesta del sistema. Para algunos, es justicia. Para otros, llega tarde.
Ese desfase sigue siendo uno de los grandes retos: procesos largos, investigaciones extensas y sistemas judiciales que avanzan, pero no al ritmo que exige la sociedad.
Conclusión: Este caso no solo trata de un crimen y una condena. Trata de un mensaje: huir ya no garantiza impunidad. Pero también deja una pregunta abierta: ¿cuándo lograremos una justicia que no solo alcance… sino que llegue a tiempo?


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