La influencer brasileña Maria Luiza Costa da Silva, de apenas 18 años, murió tras ser apuñalada en un ataque presuntamente cometido por la expareja de su novio, Gabryel Nascimento da Silva, de 27 años, quien también resultó herido durante el hecho.
Un nuevo caso de violencia que, según los reportes preliminares, tuvo como detonante un conflicto sentimental.
Pero reducirlo a “crimen pasional” es simplificar demasiado.
La noticia detrás de la noticia
No estamos ante un arrebato romántico.
Estamos ante una cultura que todavía confunde amor con posesión.
Cuando alguien cree que tiene derecho sobre la vida emocional de otra persona, el problema no es la ruptura:
es la mentalidad.
El patrón se repite:
Celos que se normalizan.
Control que se romantiza.
Amenazas que se minimizan.
Y señales de alarma que se ignoran.
Hasta que ya es tarde.
La violencia en relaciones no nace el día del ataque.
Se construye con pequeñas conductas toleradas socialmente.
Y hay algo más incómodo:
Las redes sociales amplifican visibilidad, pero no garantizan protección. Ser conocida no la hizo menos vulnerable.
Preguntas que incomodan
¿Estamos enseñando a nuestras nuevas generaciones a gestionar el rechazo?
¿Por qué todavía se habla de “crímenes pasionales” como si la pasión justificara algo?
¿Cuántas tragedias más se necesitan para dejar de romantizar los celos?
Maria Luiza tenía 18 años.
No murió por amor.
Murió por una distorsión peligrosa de lo que algunos llaman amor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario