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La noticia detrás de la noticia
LA ROMANA.– Un miembro de la Policía Nacional falleció y otro resultó herido en un accidente de tránsito ocurrido este jueves en el kilómetro 106 de la carretera Guaymate–La Romana.
Los agentes se desplazaban en una motocicleta Suzuki AX100, color azul, cuando sufrieron el accidente mientras se dirigían a participar en una charla sobre violencia de género, actividad coordinada en la provincia junto a la organización Alianza Juvenil.
El fallecido fue identificado como el raso Ortiz de la Cruz Hanssel William, P.N., quien murió mientras recibía atenciones médicas en el Hospital Municipal de Guaymate.
En tanto, el raso Leger Zarzuela Evangelista, P.N., resultó con múltiples traumas y laceraciones, por lo que permanece bajo atención médica.
Ciudadanos que se encontraban en el lugar auxiliaron a los agentes y facilitaron su traslado al centro de salud. Las autoridades investigan las circunstancias del hecho.
🔎 La noticia detrás de la noticia
Iban a hablar de violencia. De prevención. De cómo proteger vidas. Y terminaron convirtiéndose en víctimas de otra violencia más silenciosa, pero igual de letal: la de nuestras carreteras.
Este no es solo un accidente. Es el reflejo de una realidad que golpea diariamente al país: la precariedad vial y la exposición constante de quienes patrullan en motocicletas, muchas veces sin condiciones óptimas de seguridad ni infraestructura adecuada.
Cuando un agente muere en servicio, el debate no puede limitarse al parte policial. Debe ampliarse a preguntas estructurales:
¿Existen protocolos claros sobre desplazamientos institucionales en vías de alto riesgo?
¿Se evalúan las condiciones mecánicas y de seguridad antes de cada traslado?
¿Qué responsabilidad tienen las autoridades en la mejora de tramos identificados como peligrosos?
El país registra cifras alarmantes de muertes por accidentes de tránsito cada año. Y cuando la tragedia alcanza a quienes representan el orden, el mensaje es más crudo: nadie está a salvo en nuestras carreteras.
La prevención no puede quedarse en discursos ni charlas. Debe comenzar por garantizar que quienes educan y protegen también regresen a casa.
Hoy una familia llora. Una institución pierde a uno de los suyos. Y la carretera Guaymate–La Romana vuelve a quedar marcada por la sangre.
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