EDITORIAL | Cuando la ciencia se simplifica demasiado
Las declaraciones del prestigioso neurocirujano José Joaquín Puello, ofrecidas en el programa Esta Noche Mariasela, han provocado más ruido del que quizás él mismo imaginó. El famoso galeno afirmó que la orientación sexual “no es aprendida”, que “está en el cerebro” y que es la circunvolución singulada la zona que “decide” si una persona es hombre o mujer.
Hasta ahí, parecía hablar en clave científica.
El problema comenzó cuando redujo una de las áreas más complejas del estudio humano a un botón cerebral que determina la identidad de millones de personas.
La ciencia moderna —la real, la revisada, la que se publica y se debate— reconoce que la orientación sexual y la identidad de género tienen bases biológicas, sí, pero no dependen de una sola estructura del cerebro ni se pueden explicar con esa simplicidad que Puello presentó como certeza absoluta. Decir que la circunvolución cingulada “maneja el género” es tan exacto como afirmar que la felicidad nace solamente en el lóbulo frontal.
Es una sobresimplificación peligrosa.
Pero peor aún fue su aseveración de que “las hormonas no tienen nada que ver”.
Aquí el doctor dejó caer la bata blanca. Porque el desarrollo prenatal —ese periodo clave donde se “cablea” el cerebro humano— depende, precisamente, de hormonas que sí influyen en la identidad y la orientación. Negarlo va en contra de décadas de estudios, investigaciones y revisiones científicas de universidades tan serias como Harvard, Stanford, Cambridge o la misma UCLA que él citó.
La ciencia es una cosa.
Las opiniones, otra muy distinta.
Y cuando una figura de su peso mediático mezcla ambas sin matiz, sin precisión y sin la humildad del “todavía estamos investigando”, termina sembrando confusión en un país donde el tema ya es suficientemente delicado.
No se critica aquí su trayectoria —que es brillante— ni su aporte a la medicina dominicana. Se critica esa costumbre que tienen algunos “oráculos” del sector salud de simplificar temas complejos para sonar definitivos.
Pero la neurociencia no funciona así.
La identidad humana tampoco.
Un pueblo que merece explicaciones serias no puede conformarse con titulares que parecen más revelaciones místicas que conclusiones científicas.
Al doctor Puello, respeto.
A sus declaraciones, cuestionamientos.
Y a la ciencia, el derecho de ser explicada sin adornos, sin dogmas y sin el tono de quien parece querer cerrar un debate que la propia ciencia todavía mantiene abierto.
Frank Sánchez .
Mirador web

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